En este otro cuento tampoco encontramos una historia de amor en sí, al estilo romántico, con su final trágico, esta es la historia de los bandoleros en Andalucía.
Este bandolero no cumple con el arquetipo romántico, no es avaricioso, no está fuera de la sociedad, busca el bien de los demás y los ayuda, un bandolero atípico.
La historia comienza con un viaje hacia Cádiz, han de viajar porque el hermano del protagonista necesita baños de mar para finalizar su curación, así que el hermano, la mujer de este y una hermana de su cuñada que recogen en otra ciudad viajan en carro por Andalucía hacia su destino final.
Una tarde deciden reposar en un mesón, no con el mejor aspecto posible, y que en un primer momento el propietario de aquel mesón los recibe mal pero al ver que tenía buen nivel y buenas provisiones su humor cambió, allí conocieron a varios personajes que se alojaban en la posada, arrieros, herradores... pero al protagonista le llamó la atención uno, por su forma de vestir y de actuar que se relata de forma perfecta:
<< Llevaba un sombrero serrano con ancha faja de terciopelo con cuatro borlas de hilillo, un chaleco negro y bordado, chaquetilla de majo de paño negro con flecos y bellotas de seda>>
En una reunión con los huéspedes, se habla de la peligrosidad de los caminos, de los bandoleros, los atracos, y un miembro de la guardia dice que pronto se solucionará el problema porque vendrá don Roque Comares, y que conoce a José María, un bandolero al que desean arrestar, el muchacho que destaca por su ropajes no parece muy interesado en eso...
A pesar de la peligrosidad de los caminos, ellos siguen el camino hacia el mar, todo parecía perfecto hasta que les asaltan unos bandoleros, les golpean, les roban e intentan violar a las mujeres, hasta que de pronto apareció José María, le reconocieron rápidamente ¡ERA EL HUÉSPED DE LA POSADA! Mató al cabecilla de aquella aberración, y reprendió y obligó a reponer todo aquel desastre, les dijo que su cometido no era el hacer daño a la gente, les pidió perdón, les escoltó y se despidió de ellos.
Nos encontramos con diferencias con respectos a los cánones del Romanticismo, el protagonista no es un chulo, o un ladrón, o un hombre ambicioso, aquí es todo lo contrario, cumple con el papel típico de un bandolero que es el de robar al rico para dárselo al pobre.
Sobre la escenas, casi siempre son de noche, el camino, aunque aparece el sol, el calor de Andalucía como ya pasó en otros cuentecitos, el mesón siempre aparece, ese mesón que da idea de lúgubre, oscuro, triste.
En este caso no hay final trágico, todo lo contrario, ellos consiguen retomar el camino con ayuda de José María.

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