En el estudiante de Salamanca encontramos el típico amor libre del romanticismo, Don Felix de Montemar, es un caballero al que gusta enamorar mujeres, pasar tiempo con ellas y luego dejarlas.
José de Espronceda realiza un modelo de amor al estilo de Don Juan Tenorio de Zorrilla.
Elvira destaca por su belleza que se describe con lujo de detalles en la obra, << su mejilla; es una ola
del mar que en fiera borrasca el viento de las pasiones ha alborotado en su alma>> la belleza armoniosa.
<<Blanco es su vestido, ondea suelto el cabello a la espalda. Hoja tras hoja las flores que lleva en su mano, arranca. >>
Doña Elvira sufre por el amor de su amado, en su retiro, Elvira escribe su última carta a su amor, en ella le expresa su amor por él, que no le guarda rencor, y tendrá para siempre con ella el amor recibido por parte de Don Felix, Doña Elvira se pregunta el porqué, para qué le sirvió amarlo más a que a ninguno si su amor ahora ya no es correspondido. Aunque jamás olvidará sus palabras, sus momentos con el amado, y le desea que siga triunfando con la mujeres y en la vida y que un recuerdo suyo con enturbie la memoria de don Felix.
<<Voy a morir; perdona si mi acento vuela importuno a molestar tu oído: él es, don Felix, el postrer lamento de la mujer que tanto te ha querido. La mano helada de la muerte siento...
Adiós, ni amor ni compasión te pido...
Oye y perdona si al dejar el mundo,
arranca un ¡ay! su angustia al moribundo>>
Finalmente muere Elvira de amor, como es común en el Romanticismo, la expresión total de los sentimientos, el sufrir por amor...
Don Felix de Montemar es el típico romántico, amante de la libertad en el amor, se jacta del sufrimiento por amor de su amada, de la conquista de las mujeres, de la belleza de ellas, ningún sentimiento puro de amor les ata a ellas, solo persigue el placer. El materialismo, prefiere unas monedas a estar con su amor. Un seductor que solo embauca a las mujeres y ellas sufren prendidas de amor por él.
Doña Elvira cree firmemente en su amor, mujer de imagen virginal, cae rendida a sus pies, cree que se casará con él y confía en él ciegamente, mientra Felix solo desea engañarla.
Felix además de atractivo es conocido por sus artes para enamorar a las mujeres y luego al cansarse las deja.
Es una historia típica del Romanticismo copiada de Don Juan Tenorio, y Doña Inés, ella monja, que confía sin dudas en las palabras de su Don Juan, y él, el típico Casanova, que solo busca su satisfacción sexual.
Pero al final Doña Elvira tiene su pequeña venganza, después de la muerte de Don Diego, ella se le aparece a Don Felix, vestida de blanco y lo arrastra a su propio entierro, lo arrastra hasta rodearlo de esqueletos, hasta el infierno, no le perdona haberla burlado, y consigue vengarse de él.

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